
Título: El fuego en el que ardo
Título original: El fuego en el que ardo
Autor: Mike Lightwood
Editorial: Plataforma Neo
Páginas: 384
Sinopsis
Ser gay puede complicarte mucho la vida.
¿Todas esas películas y series que te cuentan lo maravilloso que es ser gay? ¿Estar rodeado de compañeros modernos en el instituto que te quieren como eres? ¿Padres que te apoyan incondicionalmente?
Todo mentira. La realidad no es esa. Al menos, no la del protagonista de esta historia, que vive en un auténtico infierno por culpa de aquellos que no le aceptan como es.
Pero, cuando las cosas se complican de verdad, conoce a un chico de ciudad con una visión del mundo completamente distinta. Con su ayuda, deberá escoger entre dejarse consumir por las llamas de quienes lo odian o renacer de sus propias cenizas.
Autor
Mike Lightwood nació en Sevilla, creció en Las Palmas de Gran Canaria y actualmente vive en Madrid. Aun así, su corazón siempre estará en Hogwarts, cuya carta todavía espera recibir algún día. Su pasión por las letras lo llevó a crear el blog literario Alas de papel (www.alasdepapel.com), activo desde 2009, y más tarde cu canal de YouTube, MaikoVlogs le ha permitido traducir más de veinte libros hasta la fecha, así como su trabajo como lector de manuscritos para varias editoriales.
Opinión

No sé por dónde empezar a escribir esto y de verdad que me va a costar dejar las cosas claras, intentar no sonar demasiado molesta y asqueada por ciertas escenas, y es que me he encontrado con la decepción del año. No solo con la historia, sino con el autor. Antes de explicar cosas con detenimiento me gustaría decir que esperaba otra cosa de Mike viendo como veo sus vídeos. Como estoy muchas veces de acuerdo con él en que en cuanto a literatura LGBT los estereotipos están a la orden del día, pero es que su novela también está plagada de ellos. Lo siento, pero desde el corazón, no critiques algo que luego tú vas a hacer. Y no digo esto con el afán de pasarme de la raya y hacer daño al autor o a los lectores que si les ha gustado, lo digo desde el punto de vista de una chica que piensa que la lectura, en vez de ayuda, suscita cabreo.
Óscar es un chico al que la vida parece no hacer más que darle patadas y ponerle siempre la misma piedra en el camino. En casa, mal, en la calle, mal, en el colegio, mal y consigo mismo todavía peor. Hasta que un día aparece su caballero de brillante armadura, su príncipe al rescate y le "salva" de esa vida que parece le tiene avocado al desastre.
Me gustaría empezar diciendo lo bueno de
El fuego en el que ardo, pero que tampoco es bueno del todo. El estilo del autor es directo, cercano, como cualquier chico de la edad que plasma sus pensamientos, dudas y temores en un papel como método de desahogo. Pero a la vez ciertos detalles de este como una segunda voz dentro del propio protagonista, con saltos de línea incluidos, no me ha gustado. Resulta complicado no evitar pasar de ese segundo comentario entre paréntesis y seguir adelante con la lectura como si este no estuviese. Es lo único bueno, y lo siento.
Sigo con lo malo, con lo que me ha cabreado y me ha, sobre todo, indignado. No haré justicia con esto a lo que siento ni conseguiré llegar a la brillantez con la que ciertos conocidos han sabido argumentar todos los fallos que han visto, pero quiero intentarlo. De ante mano, y como ya he dicho antes, no quiero ofender a nadie.
Lo del estilo está dicho. Seguimos con comentarios desafortunados y estereotipos. Voy a empezar con la frase que pulula por mi mente desde que terminé ayer la novela y es un dicho que mi abuela me repite muchas veces cuando estoy estudiando: el que mucho abarca poco aprieta. ¿Qué quiero decir con esto? Hay demasiados temas que Mike quería denunciar o criticar en la novela, perfecto me parece y más cuando son temas tan peliagudos como la automutilación (en la que no voy a profundizar porque sencillamente no soy capaz de hablar de ese tema sin que me dé un ataque de ansiedad), el bullying, la homofobia, los malos tratos... pero todos ellos están plagados de falta de realismo y, como ya he dicho, con demasiados estereotipos. No voy a ponerme a describir aquí mis vivencia en algunos de estos ámbitos porque no viene a cuento, pero la realidad dista bastante, desde mi punto de vista, de lo que encontramos entre estas páginas. ¿En qué cabeza cabe solucionar la violencia con la violencia? ¿No decir nombres por no delatar a gente que lo que más se merece, y es quedarse corto, es que los expulsen del instituto? El bullying no se soluciona con golpes, y si tienes la oportunidad de delatar a los agresores, terminar con ello, hazlo. Puede que la cosa se ponga peor, no voy a negarlo, pero es un paso más correcto que el callarse y tomarse la justicia por tu mano.
Por otro lado hay momentos en los referente a los malos tratos que reciben tanto Óscar como la madre que me han dejado totalmente ojiplática por la falta de sentido con el propio libro. Hay un diálogo, al que otra persona hace mención en su reseña, que es totalmente incoherente con lo que se nos ha ido diciendo con anterioridad. Y aunque no fuera incoherente me cabrea ver un tema tan duro como son los malos tratos comentados tan de pasada. Si he podido valorar, punto a favor por el autor, ver comentarios en cuanto a los maltratados, que personas que conozco con casos parecidos han repetido cuando les planteas una solución: no es fácil, es que qué hago yo...
Y por último la homofobia. A Óscar lo acribillan por todos lados debido a su condición. Hemos visto esto muchas veces, igual que como dice Mike, hemos visto la contraria. Todos tenemos en la cabeza escenas de películas, series, libros... que nos plantean el ser homosexual desde el punto de vista brillante y feliz, y desde el horrible. Aquí predomina el segundo. Pero, y aquí viene el gran pero, si quieres denunciar esta segunda, no pongas estereotipos, como el de a los gays se les pone dura en las duchas viendo a otros tíos desnudos, porque lo que consigues no es ayudar e innovar, consigues plagar una historia de eso mismo, estereotipos (esta es la escena que más me ha cabreado de toda la novela sin duda).

Para terminar quiero comentar otras cosas de pasada que me han hecho poner los ojos en blanco reiteradas veces (como Anastasia en 50 sombras) y que me han hecho todavía cabrearme más (pero en los que no voy a detenerme parte por parte porque sino me da el año 2017 aquí escribiendo): ataques gratuitos a otros autores (como es Nicholas Sparks), autopublidad (o esa sensación me ha dado a mí leer cierto título perteneciente a las traducciones del autor), no ver en ocasiones al personaje, sino a Mike, comentarios desafortunados en los referente a si ver o no películas dobladas, el hecho de que los blogs privados, como su propio nombre indica, son privados, no buscas la fama ni los comentarios con él, buscan única y exclusivamente desahogo,...
Como podéis ver, no recomiendo
El fuego en el que ardo.
Puntuación: 2/5